Todo tiene un final, todo termina: A 10 años del inicio de esta página llegó el momento de decir adiós
Fernando Banchero Vecino de Villa Sarmiento: El arquero que lleva dos años de ausencia por operaciones, quiere volver a jugar y tendría oportunidades para hacerlo
El arquero confirmó que va a volver y comentó: “Si, quiero volver al fútbol, es un desahogo, a uno le gusta jugar, pero es cierto que llevo mucho tiempo inactivo; voy a retomar, me paró la cuarentena, que primero eran 15 días, después se fue alargando y todavía estamos; imagínate que lo poco que se puede hacer es adentro de tu casa, en Chivilcoy hay lugares más descampados, donde se puede salir a correr un poco”.
Fernando Banchero, cuyo último paso por el fútbol de Chivilcoy fue jugando para Atlético Huracán, cuando tuvo la grave lesión, iba a volver a jugar este año, pero la pandemia del COVID-19 no le dio la oportunidad. Ayer dialogamos vía telefónica –el reside en el Gran Buenos Aires-, y dijo: “Estuve entrenando, pero se fue haciendo largo lo de la cuarentena, el aislamiento y me puse hacer cosas en mi casa, yo vivo en Villa Sarmiento, que pertenece al partido de Morón, está en la punta de Haedo; la verdad que tenía ganas de volver al fútbol y estuve entrenando con un profesor; tuve contactos con Mario Dauría de Huracán y con Santiago Guilino de Once Tigres, pero les dije que recién iba a estar para abril y ellos necesitaban resolver el problema en marzo, cuando empezaba el campeonato; después me contactaron de San Lorenzo de Rawson también; así que veremos qué pasa cuando pase todo esto.
El arquero confirmó que va a volver y comentó: “Si, quiero volver al fútbol, es un desahogo, a uno le gusta jugar, pero es cierto que llevo mucho tiempo inactivo; voy a retomar, me paró la cuarentena, que primero eran 15 días, después se fue alargando y todavía estamos; imagínate que lo poco que se puede hacer es adentro de tu casa, en Chivilcoy hay lugares más descampados, donde se puede salir a correr un poco”.
Analizan un plan para que el ramal Témperley-Haedo llegue hasta el Campus de la Universidad de Lomas de Zamora
El "tren universitario" podría extenderse desde la estación Juan XIII hasta casi Camino de Cintura. El rector Diego Molea esta semana se reunió con funcionarios de Trenes Argentinos.Un proyecto que durante años resonó por los pasillos de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora un día volvió a reflotar: el del "tren universitario". Autoridades de la Casa de Altos Estudios se reunieron con funcionarios de Trenes Argentinos para analizar factibilidad de la iniciativa que apunta a construir un ramal ferroviario que llegue al Campus de la UNLZ
Hoy, la estación de tren más cercana al predio de la Universidad es la de Juan XXII. Está ubicada debajo del puente de la avenida Juan XXIII y a metros del Tiro Federal. Por allí, hasta octubre de 2019, circulaba el ramal Temperley-Haedo de la Línea Roca, que debido a su pésimo funcionamiento y a los problemas que persistían en su traza quedó inactivo
La intención de las autoridades de la UNLZ es construir un nuevo brazo ferroviario que conecte a la estación Juan XXIII con el campos de la Universidad. El tren permitiría simplificar el viaje de muchos alumnos y darles distintas alternativas a quienes llegan desde la zona Oeste, o localidades cercanas como Temperley, Burzaco o Adrogué.
El titular de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIFSE), Ricardo Lissalde, comentó días atrás que desde Trenes Argentinos se comprometieron "a trabajar en la factibilidad del proyecto" para "beneficio de toda la comunidad universitaria".
Si el proyecto se pusiese en marcha lo que se deberían analizar son varios aspectos. La estación Juan XIII tiene una infraestructura muy precaria y el ramal Temperley Haedo acumula problemas de todo tipo a lo largo de todo su recorrido.
"Es un ramal que siempre fue considerado marginal, a punto tal que su electrificación nunca fue contemplada y las obras que deberían hacer son estructurales", admiten.
Por ejemplo en el kilómetro 35 del ramal, muy cerca de la estación Juan XXII, los terraplenes están en malas condiciones. Los vecinos de la zona se llevaron tierra y piedras generando huecos al costado de las vías, lo que provoca peligro de descarrilamiento.
Antes del inicio de la cuarentena, Trenes Argentinos trabajaba en la reactivación de la traza para permitir la vuelta del servicio, pero todo quedó trunco por la cuarentena.
Fuente: Diario La Unión
Habilitaron nuevas actividades en Morón
A través de la Decisión Administrativa 1018/2020 publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno autorizó la reapertura de nuevos rubros y actividades en municipios del Área Metropolitana de la provincia de Buenos Aires, ( AMBA), donde se registra el mayor número de casos de coronavirus en territorio bonaerense.
– Morón: kinesiología.Fuente: Ambito
La Casa de Auxilio de Ramos Mejía pide ayuda para seguir atendiendo
“Esta crisis pone en peligro la continuidad de nuestra asistencia. Por eso, te pedimos que colabores con lo que puedas, para poder seguir cuidando a nuestra comunidad”, comunicaron desde la Casa.
De esta manera, la institución de salud dispuso de una cuenta bancaria para realizar los depósitos: N° de cuenta 191-003-004160/0 – CBU 1910003255000300416000.
Su presidente, Arturo Ter Akopian, en charla con El1 Digital, contó sobre la situación por la que atraviesa la entidad. “La actividad con la cuarentena se cortó abruptamente, y en la Casa tenemos cien personas trabajando, de las cuales 21 están en relación de dependencia, y los gastos continúan igual. Los socios no pueden pagar la cuota, y los no socios no vienen, entonces se produce una situación compleja”, expresó.
Y continuó: “Tenemos para soportar un mes y medio más, dos meses como mucho, este contexto y con nuestras reservas. Hablamos con el Banco Credicoop para solicitar el préstamo del 24 por ciento, pero ellos ponen reglas que no son las que dispuso el Gobierno y el Banco Central; nos dicen que tenemos que contar con cuentas sueldo. Y la verdad, para no discutir, presentamos una nota para solicitar las cuentas y nos den el préstamo, pero lo que es criticable es que se define como cooperativo, supuestamente con el mismo espíritu que la Casa, y no es tal”.
Comenzó la campaña de vacunación antigripal
Como consecuencia de la pandemia de coronavirus, y por ordenanza municipal, la cruzada para aplicar las vacunas que previenen la gripe se realizará de manera progresiva, dándoles prioridad a los mayores de 65 años.
Y con el fin de evitar aglomeraciones, la institución de Ramos Mejía otorga turnos vía telefónica, de 9 a 17, en los números 4464-4035 y 4464-4072. Los asistentes tendrán que llegar puntualmente, en el horario establecido, con el DNI y certificado anterior, en caso de tenerlo.
“La entrega de la Municipalidad fue de 300 dosis y ya se nos terminaron; hay mucha demanda por las vacunas, por eso estamos presentando una carta para que nos entreguen más”, comentó Ter Akopian.
Fuente: El1Digital
Estaba en la cola del supermercado y murió: investigan si tenía coronavirus
Un hombre mayor de 70 años murió este jueves al mediodía mientras hacía la cola para comprar en el mayorista Makro de Haedo y ahora investigan si tenía coronavirus.
"Acaba de fallecer un cliente hace 20 minutos", informó a las 12.19 horas Juan O., de 33 años, repositor de dicha empresa. "Se cayó sin signos vitales y dicen que le faltaba el aire", aseveró en diálogo exclusivo con cronica.com.ar.
"El personal de Paramedic lo intentó revivir con un desfibrilador durante 20 minutos", comentó. Sin embargo, todos los esfuerzos realizados por los especialistas fueron en vano.
"Acá antes de entrar toman la temperatura pero no es 100% efectivo", señaló Ojeda, quien a su vez agregó que "a esta persona ya le faltaba el aire y le costaba respirar mucho antes de que empezara a hacer la fila de cajas para pagar".
Pese a no estar seguros si se trataba de un infectado con Covid-19, de forma inmediata se procedió a evacuar la sucursal. Cuando el individuo quedó sin vida "la gente se quedó mirando y siguieron cobrando por línea de caja hasta que después empezaron a sacar a toda la gente".
El testigo le confesó a este medio que le pareció verdaderamente raro que la gente no se alarmara por la situación. "Nunca presencié algo así. Quedamos medio shockeados (con los empleados) porque fue todo muy repentino", reconoció.
"Los de seguridad dijeron que esperan el protocolo que va a dar la Policía. Me comentaron que ahora falta que venga la municipalidad y la Guardia Civil, seguro para hacer las pericias y retirar el cuerpo", sostuvo.
Tras el fallecimiento, el delegado de Makro sacó rápidamente a los empleados porque no quería que trabajaran en una circunsancia así. Los trabajadores se quedarán afuera hasta que finalicen el procedimiento e informen el motivo del deceso.
Por un caso de COVID-19, el Coto de Ramos Mejía cerró sus puertas y activó el protocolo
Además, señaló que las medidas se tomaron este jueves, debido a que el diagnóstico de la cajera se conoció recientemente. Por esta razón, añadió: “Se procedió a aislar a la gente que estuvo al lado de ella”. “En este momento, está interviniendo el Municipio y se está cerrando. Se va a proceder a hacer el hisopado a toda la gente que estuvo en contacto con ella”, precisó.
Por su parte, Ernesto Ludueña, el secretario de Acción Social y Vivienda del SEOCA y secretario general de la CGT en Unidad de La Matanza, aseguró que, en otras sucursales en que han ocurrido hechos similares, la empresa “hizo trabajar a los empleados y solamente cerraban por las noches”. “Por esa razón, me comuniqué con Darío Butera”, director general de Trabajo local, enfatizó.
Por su parte, Butera confirmó el cierre de la sucursal. “Se cerró de forma preventiva”, aclaró. En relación al procedimiento, recordó que fue el sindicato el que dio aviso a las autoridades matanceras. “Nos hicimos presentes, básicamente, para exigirle a la empresa que realice el protocolo vigente, que en principio es el aislamiento de todos los empleados que estuvieron en contacto estrecho con la enferma y, por otro lado, la desinfección. Hasta tanto esto no ocurra, no se va a poder habilitar el comercio”, concluyó
En las últimas horas, también se conoció el caso positivo de COVID-19 de un trabajador del frigorífico Famaba, que pertenece a la cadena Coto S.A., ubicado a la altura del km. 44 de la Ruta Nacional N° 3, en Virrey del Pino. Desde el SEOCA, confirmaron que la persona ya fue aislada.
Fuente: El1Digital
Claudia Perandones: la investigadora que no tenía ni para los libros y hoy apuesta a vencer al coronavirus es de Villa Sarmieto
Vino el colectivo, Claudia se despidió de Alejo con un beso como cada mañana que él la acompañaba a la parada, todavía a oscuras, y se subió. Colectivo, tren, colectivo: tres horas después llegó a Ciudad Universitaria. Tenía tanto frío que se dejó la campera puesta y se olvidó de ir al baño, como hacía todos los días, para sacarse el papel de diario y tirarlo cuando nadie la viera. Se metió en la clase del CBC. Y en un momento, inconscientemente, porque ya el frío había cedido, se abrió el cierre. Sus compañeros vieron el papel. Claudia salió del aula y se fue a llorar al baño.
Pasaron más de 30 años y Perandones construyó una carrera brillante. Su CV tiene 45 páginas, con el diploma de honor en la Facultad de Medicina de la UBA, su formación en Inglaterra y EE.UU. y el premio Houssay al investigador del 2011 como algunos destacados. Reconocida genetista, hoy es una de las científicas que lidera las investigaciones sobre el coronavirus en Argentina desde la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud ANLIS Malbrán, donde es directora científico técnica. Pero también ahora, cuando la presión es tan extrema que puede hacer explotar la olla, Perandones llora.
“Lloré muchísimas veces en estos meses, porque la situación era compleja, la responsabilidad muy grande y no había espacio para equivocarme --contó en una reciente entrevista--. Pero siempre lloré en mi casa, jamás acá”.
Acá es el enorme e histórico edificio que ocupa el ANLIS Malbrán donde Barracas ya se convierte en Parque Patricios. Una zona con una realidad social compleja, que se traduce, por ejemplo, en la estadísticas que ponen a Barracas como uno de los barrios con la mayor tasa de contagios de coronavirus en la Ciudad, empujada por las villas. Perandones conoce bien los pasillos y los patios del Malbrán, que transitó la mitad de su vida como una de sus investigadoras. Y fue también su directora, durante el gobierno de Mauricio Macri. A principios de marzo, Alberto Fernández nombró a Pascual Fidelio como actual director, una designación que sorprendió ya en pleno curso de la pandemia. Pero ajena a cualquier polémica, Perandones siguió trabajando en la primera línea del instituto que es uno de los centros científicos más importantes del país, donde trabajan en investigación más de 600 investigadores, becarios y asistentes. El ANLIS Malbrán no sólo es referencia en los testeos de detección: también consiguió secuenciar el genoma del virus que circula en el país y sigue adelante con otros proyectos de diagnóstico y terapéuticos para lograr torcerle el brazo al Covid-19.

Perandones con Alberto Fernández y Ginés Gonzalez García, en una visita que ambos hicieron al Instituto Malbrán. (Presidencia de la Nación)
Perandones agradece al “capitoste de la ciencia” Elsa Baumeister, la jefa del Servicio de Virosis Respiratorias de ANLIS Malbrán. En diciembre, le dijo que más que el sarampión, más que el dengue, la tenía “extremadamente preocupada” el virus que se expandía del otro lado del mundo, en China. Había que implementar rápido los protocolos para el diagnóstico de Covid-19, y los científicos del Malbrán pusieron a punto el test de PCR que se validó mundialmente como gold standard para la detección de la enfermedad. Una de esas decisiones críticas que tuvo que tomar y que resultó la correcta.

La medicina no estaba escrita en el destino de Perandones. O sí. Se crió entre las cajas del almacén que sus padres tenían adelante de la casa familiar, en esa época en que el fiado era regla y ese local era un punto central para los vecinos.
Dos de esos vecinos eran el matrimonio de Ana y Carlos. Carlos era Carlos Apezteguía, uno de los médicos del hospital Posadas detenidos por la dictadura a fines de marzo del 76. Claudia era una nena, pero eso la impactó. Apezteguía fue una de las personas que la marcó: por su idoneidad profesional, pero especialmente por su integridad personal. Quizás en él pensaba cuando a los 17 años caminaba por el colegio Manuel Dorrego de Morón e imaginaba el futuro que se esperaba entonces para una chica de barrio como ella: ser maestra jardinera, trabajar pocas horas, cerca de casa. Pero sentía que el guardapolvos que quería vestir era otro.

Claudia Perandones, directora científico-técnica del Instituto Malbrán, en una conferencia.
Ser médica apareció como una vocación clara e imposible de torcer. Aunque todo estaba en su contra. Su hermano mayor, periodista y escritor, recuerda el esfuerzo familiar para acompañarla, y su enorme esfuerzo personal. No sólo era el viaje eterno ida y vuelta a Ciudad Universitaria primero y a Barrio Norte después, sino el elevado costo económico del material de estudio. Los compañeros de Claudia eran todos hijos y nietos de eminentes doctores: ella era, a mucha honra, la hija del almacenero de Villa Sarmiento. Mientras sus compañeros tenían todos los libros, los microscopios y el instrumental que podían necesitar, Perandones estudiaba con apuntes, almorzaba alfajor Guaymallén al mediodía y rechazaba salir con los otros estudiantes porque consideraba que no tenía ropa para ponerse. Así y todo, hizo la carrera en sólo cinco años y se graduó con honores. Ese día, en el Aula Magna de la facultad, Carlos —su viejo vecino, su modelo a seguir— fue especialmente para entregarle el título de médica.

Mientras cursaba, consiguió trabajo en un conocido laboratorio de genética. Ahí se ocupaba de lavar el material, pero cuando se terminaba su tarea, algunos de los profesionales le dejaban ver los preparados a esa chica curiosa, ávida todo el tiempo por aprender. Siempre le había interesado desentrañar los mecanismos de la transmisión de la herencia biológica. Lo que veía en esos microscopios la convenció, y se propuso obtener una de las únicas dos vacantes que había en el país para la residencia en el Centro Nacional de Genética Médica. Era una misión casi imposible, pero otra vez a base de horas de estudio, pasó el examen y entró. En 1999 obtuvo el título de especialista en Genética Médica, al que le siguió una maestría en Biología Molecular e Ingeniería Genética en el Instituto Favaloro, el doctorado en el Instituto Leloir (ambos aprobados con sobresaliente) y un postdoctorado en el Wellcome Trust Genome Campus en Cambridge, Inglaterra.

Perandones se graduó en la UBA y continuó su formación en genética en el Instituto Favaloro, en el Leloir y en centros de Estados Unidos e Inglaterra.
Pero para ella, uno de los hitos de su educación estuvo en el training en el Laboratorio Jackson para Genética de Mamíferos en Maine, Estados Unidos. Sin los recursos para financiar esa formación, le escribió una carta a Robert Gorlin (algo así como la genética hecha ser humano) y le mandó uno de sus potenciales papers. Le dieron una beca. Viajó a Maine. Gorlin le dijo que tenía algo especial y que podía llegar, pero que debía capacitarse bien. Y le regaló sus libros originales, los que ella leía en fotocopias y que hoy conserva como un tesoro en su biblioteca.
Gorlin fue, como Carlos, una de las personas que la inspiró. Otra, la cuñada de Carlos. Cuando Claudia ya estaba trabajando en genética, su ex vecino le pidió si podía ayudar a la hermana de su esposa, una bioquímica que vivía en Denver, Estados Unidos, y quería volver a la Argentina. Claudia le dijo que sí y empezó a escribirse con María Mühlmann, investigadora del CONICET y la CNEA, pionera de técnicas que se siguen utilizando en la investigación científica en Argentina. Forjaron una amistad que se transformó en hermandad. Tan profundo fue el vínculo que la muerte de Mühlmann por un cáncer de útero resultó devastadora para Perandones. Diez días después, la internaron en el Mater Dei por lo que terminó siendo una peritonitis gangrenosa. El dolor de la pérdida, hecho síntoma.
Del Papa al Oscar
Defensora a ultranza de la salud pública, estuvo con sus compañeros del Malbrán en marchas de antorchas y sueltas de globos negros para reclamar fondos para la ciencia. También lleva adelante una tarea solidaria en toda Latinoamérica a través de Factor H, la fundación que tiene con su colega español Ignacio Muñoz-San Juan. H es por humano. Pero también por la enfermedad de Huntington, un trastorno hereditario que ocasiona el desgaste progresivo de las neuronas y provoca serios problemas físicos y cognitivos. Muchos de los pacientes con Huntington viven en la extrema pobreza y esta ONG funciona como un nexo para vincularlos con las personas, empresas y organizaciones que pueden ayudarlos.

Con Ignacio Muñoz-San Juan y Brenda en Roma, en el viaje en el que llevaron a pacientes con Huntington a una audiencia con el Papa Francisco.

Con una sombrilla en Piazza Spagna, postal de un viaje inolvidable.
El Huntington, tema de su tesis doctoral, la puso en los diarios mucho antes del coronavirus. Fue en 2017, cuando acompañó a un grupo de pacientes latinoamericanos a ver al Papa Francisco. Allí está en la foto que publicó Clarín junto a Brenda, una chica que entonces tenía 15 años a la que sorprendieron con su ídolo Axel cantando en la emotiva audiencia del Vaticano. Y en una foto en Piazza Spagna, sosteniendo una sombrilla para que el helado que estaba saboreando Brenda no se derritiera bajo el sol romano. Ese viaje inolvidable terminó plasmado en un documental, Dancing at the Vatican (Bailando en el Vaticano).
En otra foto de esas compartidas en distintos momentos vía WhatsApp a su familia, Perandones está con Robert De Niro. En otra está sosteniendo un Oscar, el que ganó el argentino Eugenio Zanetti. En otra, con el actor Lito Cruz, uno de sus grandes amigos: se conocieron a través de una amiga, que le contó a Cruz de Factor H y él quiso ayudarlos. Cruz, que falleció en 2017, fue clave en el festival que organizaron con León Gieco para recaudar fondos y construirle una habitación a Brenda. También a través de Cruz se gestó el vínculo de Perandones con Zanetti. Y través del director de arte, con De Niro, muy interesado en las patologías genéticas. Las dos estrellas de Hollywood siempre están ahí, a la distancia. Cuando estalló la pandemia, Zanetti le mandó un mensaje: le decía que estaba “muy orgulloso” de ella y de su trabajo.

Oscar en mano. Perandones con sus amigos Eugenio Zanetti y Lito Cruz.

Con Robert De Niro, un vínculo que se gestó a partir del director de arte Eugenio Zanetti.
El hacerse conocida por estas acciones solidarias la puso al frente de las gestiones por la liberación de Patricia Loredo Chupán. Era el verano de 2016 y recibió el llamado de unos neurólogos chilenos. A Loredo Chupán, psicóloga peruana reconocida en 1996 como refugiada por ACNUR y por el Estado de Chile, la detuvieron en Ezeiza cuando ingresó al país acompañando a su madre enferma para atenderse en el Fleni. Había saltado un pedido de captura internacional realizado hace 20 años por Perú por supuestos actos de terrorismo durante el gobierno de Fujimori, motivo por el que pidió el estatus de refugiada. Hay una foto —otra foto— de Claudia con Loredo Chupán después de su liberación. En el medio, ocho días frenéticos en los que Perandones —de nuevo con Cruz y Gieco— movió cielo y tierra para sacarla, incluyendo entrar por primera vez a una cárcel de mujeres, para visitarla.

Claudia Perandones con Patricia Loredo Chupán (centro) luego de la liberación de la psicóloga de origen peruano.
La historia de Alejo
Hay otra causa que la moviliza especialmente: la tuberculosis, una enfermedad estigmatizante que causa dos muertos por día en la Argentina. En su gestión como directora, impulsó la interacción del Malbrán con el Fondo Mundial para la Tuberculosis. Cuando el año pasado se hizo la reunión de cierre de proyecto del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica, Claudia habló frente al auditorio. Y los que la escuchaban, terminaron llorando. Porque más que exponer números de balance, la doctora expuso la historia de su padre. Una que muestra que el destino de ella, a lo mejor, sí estaba escrito.

Claudia y Brenda, en la sala de audiencias del Vaticano. (Archivo Clarín(
Antes del papel de diario, antes de tener dos hijos, antes del almacén, antes de casarse con Titina, antes de emigrar desde España, Alejo había sido un nene que nació en Cuba y tenía un hermano dos años menor que él. Su papá —el abuelo de Claudia— había dejado a la familia buscando un horizonte mejor. Y a su mamá —la abuela de Claudia— le habían diagnosticado tuberculosis. Se subió con sus dos hijos de 6 y 4 años a un barco con destino a España para evitar que la separaran de ellos, lo que era un mandato entonces para los enfermos de tuberculosis. En ese largo viaje surcaron el océano al tiempo que la mamá de Alejo se consumía acostada en un camarote. Era prácticamente un cadáver cuando llegaron a Europa. Murió en Galicia, y allí Alejo y su hermanito se reencontraron con su papá. Alejo siempre recordó que, desde niño, lo que lo hizo salir adelante fue el trabajo. Esa lección les transmitió a sus hijos: cuando no hay otras opciones, el trabajo y los logros en ese ámbito serán lo que te permitan todo.
Esa cultura del trabajo es la que empujó a la investigadora, que allí —como antes lo había hecho en el estudio— encontró su espacio de confort. Donde es más ella que en ningún otro lugar, dicen los que la conocen. Así se la ve, resolviendo en el día a día, didáctica en un canal de TV o segura de cada palabra en un off con periodistas que acribillan a preguntas en el medio de la crisis. “No vamos para atrás ni para tomar impulso”, les decía su papá. Y ella lo adoptó también como su lema.
:l Hospital Posadas ya está vacunando contra la POLIOMIELITIS
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✔️ La vacuna IPV (Vacuna Polio Inactivada) confiere inmunidad contra los poliovirus tipo 1, 2 y 3 sin riesgo de ocurrencia de casos de parálisis aguda fláccida (PAF) derivados de su utilización.
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✔️ Este cambio, se enmarca en el camino asumido por todos los países y ratificado en la Asamblea Mundial de la Salud del 26 de mayo de 2012, en la cual se declaró que la erradicación de la poliomielitis representa una emergencia de Salud Pública a nivel mundial.
Pudo conocerse el motivo por el cual los datos de infectados de coronavirus en Villa Sarmiento eran tan elevados
Morón: ¿La mayor cantidad de infectados en Villa Sarmiento?
Los números de Morón por localidad tienen tres puntos extraños sobre como se distribuen los casos.
Veamos Pueblo por Pueblo de Mayor a Menor cantidad de casos:
Villa Sarmiento: 55 Casos
Morón: 45 casos
Castelar: 8
Haedo: 8
El Palomar: 8
En total, entonces los infectados son 118. Mientras que el Gobierno de Morón declara un total de 88.
No hay beneficio alguna en declarar menos infectados. Acá evidentemente hay un problema de carga de datos. Falta un acuerdo preciso sobre cómo selecciones el lugar de residencia de un infectado.
Insistimos que para dar estos datos oficiales hay de por medio una fuente que no es ni más ni menos que el Ministerio de Salud de la Nación. Una fuente oficial.
Ahora, vemos que en Villa Sarmiento (Morón) hay 55 casos, pero sólo 35 en Ramos Mejía (La Matanza) que tiene una mayor cantidad de población, lo que también es raro. Mucho para Villa Sarmiento y poco para Ramos Mejía.
Ya firmaron más de 65.000 personas a favor de que no cierre El Palomar
Genera más de 1000 empleos directos, pero también miles de empleos en los barrios de Morón, Hurlingham, 3 de febrero y en las 13 provincias donde el turismo se vio incrementado en todas las épocas del año.
El Aeropuerto del Palomar permite la viabilidad de las aerolíneas low cost, las cuales significan una opción para personas que nunca pudieron volar en avión y una alternativa más económica para otras que antes lo hacían de diferente manera.
Los motivos para pedir que el aeropuerto siga funcionando son muchos, entre ellos los miles de puestos de trabajo generados desde su apertura, el crecimiento de la conectividad, el crecimiento del turismo en todo el país y la cantidad de personas que volaron por primera vez en avión.
Entregaron equipos de hemodiálisis al Hospital Güemes de Haedo
Con una inversión de más de 23 millones de pesos, esta nueva tecnología permitirá fortalecer la atención en esas áreas en diversos establecimientos sanitarios, entre otros, en el Hospital Güemes de Haedo. Son ocho equipos de diálisis, cuatro ósmosis portátiles y dos máquinas de terapia de reemplazo renal continuo.
En una nueva fase de la estrategia contra el coronavirus, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires adquirió equipamiento de última generación para aumentar la capacidad de atención en pacientes con insuficiencia renal en hemodiálisis. Se sabe: un porcentaje de las personas afectadas por COVID-19 requerirán ser dializadas.
Con una inversión de más de 23 millones de pesos, esta nueva tecnología permitirá fortalecer la atención en esas áreas en diversos establecimientos sanitarios, entre otros, en el Hospital Güemes de Haedo. Son ocho equipos de diálisis, cuatro ósmosis portátiles y dos máquinas de terapia de reemplazo renal continuo.
El resto de los establecimientos son el Eva Perón, de San Martin, el Presidente Perón, de Avellaneda, el Oscar Alende, de Mar del Plata, y el San Roque y Rodolfo Rossi, de La Plata. También incorporó este equipamiento esencial la dirección provincial de Emergencias Sanitarias.
Coronavirus, El Posadas por dentro. Telefe Dìa 1
Un equipo del noticiero se internó en el Hospital Posadas, el centro de salud más grande de la Argentina, que atiende desde la Provincia de Buenos Aires a más de 6 millones de personas. Desde Adentro mostraremos lo que pasa en la primera línea de batalla contra el Coronavirus. Trabajamos día y noche junto a los médicos y enfermeras, y junto a los pacientes que tienen hoy el virus en sus cuerpos. El equipo de Telefe Noticias se aisló especialmente, con las máximas medidas de seguridad para poder hacer este trabajo periodístico único. El Doctor López Rossetti comanda este equipo periodístico, sumando su experiencia y conocimiento al del Equipo de seguridad e higiene de ViacomCBS. Desde hoy en Telefe Noticias, Covid-19 DESDE ADENTRO.
Primer Plano entrevistó a nuestro vecino Jorge Cassará, presidente de la fundación que junto con el CONICET desarrollaron el NEOKIT-COVID-19
El presidente de la Fundación Pablo Cassará es integrante de una familia con un fuerte arraigo en Villa Sarmiento desde tiempos memoriales. Recuerda, por caso, que su abuelo instaló un almacén en 1925, luego se fundió con la crisis de 1929-30 y después de unos años retomó su emprendimiento con una quinta de tomates en Parque Leloir hasta retomar la actividad comercial como fundador a punto tal de ser el fundador de Parada La Reja, en donde instalaron una estación de ferrocarril.
Desarrollado por científicos y científicas del Instituto de Ciencia y Tecnología César Milstein (CONICET-Fundación Pablo Cassará), el kit de diagnóstico rápido presenta dos cualidades: permite testear muestras de ARN y obtener resultados en menos de dos horas con similar sensibilidad que las técnicas actuales y no requiere equipamiento completo (termocicladores en tiempo real).
El cambio de color de violeta negativo a azul positivo determina una prueba positiva para SARS-CoV-2. El desarrollo podría llegar a una producción local de casi 500 kits por semana, es decir, unos 50.000 testeos, dependiendo del suministro de los insumos correspondientes. Los protagonitas de este real hallazgo científico fueron los integrantes del equipo de investigación del Instituto Milstein – CONICET, liderado por Adrián Vojnov e integrado por Carolina Carrillo, Luciana Larocca y Fabiana Stolowicz, y Santiago Werbajh, de la Fundación Cassará.
En la charla con Primer Plano Online, además de poner en valor el nuevo kit para diagnóstico rápido, Jorge Cassará contó también que ahora el equipo de investigadores retomará la búsqueda de una herramienta similar para detectar Dengue. Ya tienen en su haber, entre otras cuestiones, un test para el descubrimiento del Mal de Chagas en bebés recién nacidos, algo que no existía en el mundo. “Ahora la empresa familiar ya está dirigida por mis hijos, que siguen manteniendo la vocación de incorporar conocimiento y generar innovaciones”, reflexionó.
Todavía no está claro si la producción de los kits será acaparada por el Estado o si se podrá adquirir en el mercado. «Fue todo muy rápido», explicó Cassará, que agradeció también la veloz intervención de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para darle aprobación a los nuevos test.
Miguel Ramos y su mujer Susana, los pochocleros de Plaza Alsina, con nota en Clarín
Ya hace miles de años, sorprendía la magia de ver cómo los granos de maíz se convertían en ese alimento inflado que luego se popularizó alrededor del mundo como el acompañamiento indispensable para ver películas.
En Buenos Aires, los puestos de pochoclo fueron furor en los balnearios costeros, zoológicos y plazas de los barrios. El inconfundible aroma dulce transporta a la infancia pero, aunque los años pasan y los tiempos cambian, algunas tradiciones se mantienen intactas.
Con la pandemia de coronavirus, muchos vendedores debieron reinventarse para sobrevivir durante el aislamiento. Es el caso de Susana y Miguel Ramos, vecinos de Morón que vendían pochoclo los fines de semana y feriados en la Plaza Alsina, ubicada en Gelly y Obes y Ameghino, en el corazón de Villa Sarmiento.
“Mi esposo es pochoclero. Nosotros siempre vamos a esa plaza, porque es un lugar hermoso. Un día se nos ocurrió que estaría bueno que vendan pochoclos en la plaza y, como además nos encantan los chicos, decidimos hacerlo. Desde hace cinco años ya que tenemos nuestro puesto al lado de la calesita y trabajamos los sábados, domingos y feriados”, cuenta Susana. "Nuestra marca se llama 'Nuchi' por nuestra nieta que se llama Inés y le decimos así", agrega.

Miguel en su casa de Villa Sarmiento, donde con ayuda de Susana prepara las bolsas de pochoclo que antes hacía en la Plaza Alsina.
Debido a la cuarentena, el matrimonio tuvo que ingeniárselas para mantener su emprendimiento a flote, ya que contaban con ese ingreso económico. “Publicamos en el grupo de Facebook ‘Vecinos de Villa Sarmiento’ que íbamos a empezar a vender nuestros pochoclos a domicilio, por $50 la bolsita, y nos sorprendió la cantidad de gente que respondió. Muchos son vecinos de la zona que ya nos conocían, pero también nos llamó mucha gente que no, y que nos encargó sólo para ayudar. Para nosotros eso es impagable”, expresa la vecina.
Como Susana y Miguel forman parte del grupo de riesgo ante el Covid-19, es su hijo quien los ayuda repartiendo las bolsas de pochoclo a los vecinos, en su bicicleta. “Nos quiso dar una mano para distribuir los paquetes de pochoclo que hacemos y empaquetamos en la cocina de mi casa. Como él no vive con nosotros, cuando son poquitas bolsas, a veces las repartimos nosotros”, explica Susana.
“El otro día mi marido fue a llevar un pedido y cuando llegó escuchó a los chicos emocionados que gritaban ‘¡Trajeron los pochoclos!’. Eso a nosotros nos llena el alma; a pesar de la cuarentena y que no podemos ir a la plaza, las sonrisas siguen estando y nos da mucha alegría”, expresa.
La familia no pierde de vista el riesgo de contagio, por lo que, además de protegerse con guantes y barbijo, modificaron el paquete de pochoclos para que sea más hermético, aunque el contenido sigue siendo el mismo.
"En la plaza vendíamos el pochoclo en bolsitas de papel abiertas, pero ahora las cambiamos por unas de plástico que se cierran y son más seguras", cuenta Susana. "Nosotros usamos productos muy buenos, de primera marca, tanto el maíz pisingallo como el azúcar. Cada uno tiene su receta, aunque un pochoclero nunca revela su secreto", dice entre risas.
A partir de la buena respuesta que recibieron por parte de las familias del barrio, Miguel y Susana contemplan mantener la modalidad a domicilio en el futuro: "Se nos ocurrió que cuando pase la cuarentena, los días de lluvia que no podemos ir a la plaza, vamos a seguir haciendo delivery de pochoclo para la gente pueda comerlo en sus casas mientras ve una película", se ilusiona.
Quienes quieran realizar su pedido pueden comunicarse con ellos a través del número de Susana: 11-5147-8125. Necesitan ayuda, y el pochoclo les sale riquísimo.
Jorge Cassará Vecino de Villa Sarmiento, participó del desarrollo del Neokit Covid19
24 horas en el Hospital Posadas: las fotos y las historias del frente de batalla contra el coronavirus
El corazón del Hospital Posadas late también en este sector restringido del tercer piso: la terapia de los virus respiratorios. La tensión allí es permanente. Existía antes del Covid-19 y no desaparecerá. Detrás de estas puertas se desata la lucha más intensa. Adentro, los trabajadores de la salud concentran la fuerza de las tropas entre las camas. Sus vidas discurren en un flujo constante de presión sin tiempo. El día y la noche no corren aquí.

Cuanto más cerca se está del cuarto piso del inmenso edificio del Hospital Posadas, esa mole que ocupa una orilla de la Autopista del Oeste a la altura de Morón, más se percibe en el ambiente la amenaza. El silencio es un cuerpo que ocupa los pasillos y las habitaciones y solo se corta por la voz de una médica o el susurro de un enfermero. Pero es la regularidad del pitido que emiten los aparatos que controlan la salud de los enfermos más graves, postrados ante una soledad potente, lo que marca el pulso del “sitio 0”; el espacio donde se libra la batalla cuerpo a cuerpo con el virus que tiene detenido al mundo. (Fotos: Franco Fafasuli)

No hay hora ni reloj: adentro una decena de pacientes (de los 376 que durante el último mes golpearon la puerta de la guardia por síntomas respiratorios) se juega la vida. Es la tercera fase en la escala de un paciente con Covid: en menos de 24 horas quien llega sabrá si es positivo o no. Del aislamiento de la guardia respiratoria pasa a este sector si es positivo, donde compartirá una de las cuatro camas por habitación. Actualmente, el Posadas cuenta con cuatro personas infectadas con el coronavirus.

El Hospital Posadas es una inmensidad 83 mil metros cubiertos en la que trabajan cerca de 4.000 trabajadores de la salud pública, dispuestos -en la etapa de la vida pre coronarivus- a resolver disfunciones en los organismos de un área geográfica de influencia clave en el conurbano oeste: una decena de municipios dentro de la que viven 7 millones de personas. Todos saben y sienten que es la guerra que les tocó vivir; el desafío más intenso y al límite de sus carreras a nivel social. Es para lo que se prepararon y están en el lugar donde, si la curva pega un subidón, se darán las batallas más duras.

En tiempos normales, por el Hospital Posadas pasan unas 20 mil personas por día. La quietud de los primeras semanas de la cuarentena obligatoria lo aproximaba a un elefante blanco en reposo. En los últimos días esa escenografía dejó lugar a un tenue revivir alrededor de esta mole. Pero la escenografía es distinta, una nueva normalidad. En el hall de entrada, dos grandotes uniformados chequean que todo el que entra tenga puesto su barbijo. Encima de ellos, amurada al cielo raso, una cámara mide la temperatura corporal de todo el que pase por allí. Si alguna persona está encima de los 37,5 grados, suena una alarma en un monitor instalado la Mesa de Entradas, donde dos empleadas ya no comparten el mate. Del pasillo ahora las separa una mampara de acrílico. A los que tienen los síntomas del Covid los dos grandotes los mandan a las guardias. “A pesar de los carteles hay gente despistada que entra y pregunta”, sonríe uno de los trabajadores.

El primer caso de Covid en Argentina fue tratado en el Posadas. Se detectó el 7 de marzo. Se trató de una mujer oriunda de la ciudad bonaerense de San Pedro, que fue dada de alta el jueves 7 tras casi 40 días de internación y fue trasladada a un centro de internación para curarse. En total pasaron 22 pacientes con Covid. Solo cuatro trabajadores del sistema de salud del hospital se contagiaron, sobre 5.200 empleados.

“Es aislamiento total. Y ahí empieza a jugar el tema psicológico para ellos. Aparece el miedo porque están solos. Nosotros entramos para controlar, dar medicación y chequeos varias veces por día”, comenta Natalia Rodríguez una de las enfermeras de la guardia respiratoria. En el Posadas se formaron 2.000 profesionales de la salud para entender sobre cuidados preventivos.

Durante los últimos días los casos comenzaron a crecer en Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal. Entre los médicos y enfermeros del Posadas preocupa el incremento de contagios en los barrios vulnerables. Saben que allí hay que mantener la prevención y el mayor aislamiento posible. Las autoridades del Posadas, que dependen directamente del Ministerio de Salud nacional, saben y esperan una posible llegada masiva de pacientes. Por eso el primer piso, normalmente usado para atender especialidades de pacientes con turnos, quedó cerrado y está vacío a la espera de un posible aluvión de nuevos infectados.

Parte de la flexibilización de la cuarentena se observa en los pasillos donde los médicos atienden a los pacientes que sacaron turnos para consultas por otras enfermedades. De a poco el Posadas retoma el movimiento histórico, aunque ahora todos respetan la distancia social. Hay un silencio especial en el ambiente. La gente ya no conversa entre sí. Las esperas son mudas.

El Hospital Posadas cuenta con 497 camas, de las cuales 118 son de cuidados críticos. En el último año, 781.125 pacientes fueron atendidos en consultorios externos y guardia. “Existen 221 consultorios de especialidades, subespecialidades y 49 equipos interdisciplinarios que dan respuesta a las patologías más diversas y complejas de niños, embarazadas y adultos”, explicaron las autoridades. "Hemos partido al hospital en dos para que no se crucen o contagien, se liberó la guardia y se abrió en dos: un sector de respiratorios febries y uno de guardia común", detalló el director del Posadas, Alberto Maceira.

Con la llegada de la pandemia el sector de Hemoterapia, a donde los donantes depositan su sangre, se mudó a un edificio anexo fuera de las vigas que sostienen la inmensidad principal. En los primeros días de marzo unas 60 personas por día se acercaban a donar sangre. “Ahora son unos 20 por jornada. Viene mucha gente porque tiene familiares y las cirugías se están reactivando”, explicó Mauro Anta, uno de los hombres que pincha los brazos de los voluntarios. Durante abril los donantes fueron 871.

Uno de los sectores donde más se siente el cambio de lo cotidiano es en la zona de pediatría. Los médicos ya no atienden tantos niños. La camillas quedaron para los casos urgentes.

“Qué está pasando con los problemas digestivos, con las cosas que los niños viven igual, a dónde van, es lo que no sabemos”, comenta Silvia Algieri, médica a cargo de la internación pediátrica.

Nicolás Almirón es uno de los camilleros de la zona de internación de casos sospechosos de Covid. Su trabajo es de los más arriesgados. Empuja de aquí para allá las camas móviles donde se apoyan los cuerpos posiblemente infectados.

“La llevamos como podemos. Usamos ambos descartables y cada vez que entra un paciente sospechoso me lo cambio. Además nuestros compañeros desinfectan toda la zona por donde pasa el paciente: desde los pasillos y ascensores hasta la propia camilla, por supuesto”, explica Almirón.

El clima del tercer piso cambia de golpe. Es una tarde tranquila hasta que llega la voz a un teléfono que avisa que Nicolás sube en una silla de ruedas a un hombre de uno 60 años que tiene síntomas de Covid. A los pocos minutos aparece el camillero. Empuja la silla de ruedas de un hombre que es un casos sospechoso pero no parece preocupado. Cuando pasa por al lado de los cronistas de Infobae levanta el pulgar de su mano derecha. Detrás de su barbijo incluso se intuye una sonrisa.

Las medidas de bioseguridad son permanentes en cada rincón del Posadas. También en las reuniones de las autoridades del hospital en pisos por donde, se presume, no “anda” el Covid.

Durante abril se detectaron 22 casos positivos en el Hospital Posadas: 14 de estos volvieron a curarse al aislamiento de sus casas por tratarse de casos asintomáticos.

Dos trabajadores reciben las inquietudes de los pacientes que llegan a la ventanilla de la guardia respiratoria. “Algunos califican pero otros son dengue, porque los síntomas se confunden. De acá consultamos con el médico pero la idea es no dejarlos esperando mucho”, cuenta Soledad Duarte, una de las recepcionistas. Según explica ella, de momento llegan “muchos más casos de dengue que covid”.

El laboratorio de Virología es uno de los sectores que más trabaja. Allí, la batalla se libra a escala microscópica. Son las trabajadoras de este sector las que reciben las muestras de los pacientes que llegan a la guardia del hospital y definen de qué se trata.

“Hacemos unas 10 muestras por día. Para dengue es mucho. Y la mayoría es positivo. En relación tenemos más dengue que Covid, que será el 30%”, explica Graciela Cabral, a cargo del laboratorio de virología.

Los pacientes que ocupan el sector de internados por sospecha de Covid en el tercer piso tienen su propio baño. Los dispositivos de alcohol en gel y las tachas para lavarse las manos con jabón en estos sectores se repite en cada pasillo.

En el Posadas trabajan más de 1.000 enfermeros y enfermeras. “Cambiaron nuestras costumbres”, ríe Mariano Lezcano. “Ya no nos abrazamos, nos compartimos el mate, cada uno tiene su recipiente, su taza, su botellita y ya las rondas en los momentos de descanso no son tan grandes”, comenta.

Los trabajadores del Posadas tienen a disposición dos barbijos por semana, máscaras y antiparras para protegerse del contagio. Los médicos y los enfermeros son los más expuestos al virus. "Tenemos todo el sistema y equipamiento preparado para recibir pacientes del conurbano sin correr riesgos", explicó Alberto Maceira, director del Posadas.

“Para entrar a ver a un paciente tardamos 4 minutos en prepararnos y entrar y un poco más para sacarnos esa ropa porque ahí es cuando te podes contagiar. Hay que tener cuidado. Todos tenemos familia”, explica Natalia Rodríguez.

Los mates de los enfermeros David Ponce y Carola Valdez. Se acabó el tiempo en que se armaban rondas de mate. Una nueva normalidad se instala en el Hospital Posadas. “Sabemos que esto va a ser para siempre. Es un antes y un después”, dice Valdez.

Solo un paciente murió en el Posadas desde que llegó la pandemia del coronavirus al país. Se trata de un hombre de 85 años que luchaba contra un cáncer de esófago letal.

De momento, en el Posadas hay 103 camas ventiladas en pediatria y adultos, para 73 adultos y 30 niños. Pero con el primer piso en uso se sumarían 250 camas.

"Lo más difícil para los pacientes son los momentos de soledad y de incertidumbre, cuando no saben si tienen Covid y si van a poder volver a ver a sus familias", cuenta Natalia Rodríguez. Cuando las personas entran al tercer piso del Posadas ingresan también a un cono de aislamiento. Parte del trabajo de los médicos y enfermeros es acompañarlos: son los únicos cuerpos que tienen cerca para sentir el calor humano.
Fotos: Franco Fafasuli
Fuente: Infobae


















