Según la OIT, las diferencias de género se corresponden con la estructura de salarios y la idea de que la fuerza laboral femenina depende de la masculina.
Según el Indec, el sueldo mediano de los hombres llegó en octubre a $ 6.000, mientras que el de las mujeres se mantiene en $ 4.000 desde principios de año y no llega ni a empatar el salario mínimo vital y móvil. De esta forma, la diferencia entre los géneros saltó del 20% en marzo al 33% en el tercer trimestre, la mayor distancia desde 2011. Los números están en línea con la información global de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sostiene que los ingresos femeninos llegan a ubicarse hasta un 36% por debajo del de los masculinos.
El salario mediano es aquel que se encuentra justo en el medio de todos los salarios ordenados de menor a mayor y sirve para representar la situación laboral mejor que el salario promedio, ya que la heterogeneidad del mercado lleva a que este último se vea muy influido por los valores extremos. Así, cada segmento de la sociedad queda dividido en dos grupos, con lo que la mitad de la fuerza laboral masculina gana menos de $6.000 por mes y la mitad de la femenina menos de $ 4.000.Tomando en cuenta todos los ocupados remunerados, esa división se da en $ 5.000 mensuales.
La media de horas trabajadas semanalmente por ambos sexos explica parte de la distancia entre los ingresos, ya que los hombres se anotan con 43 horas semanales, mientras que al tercer trimestre de este año las mujeres se ubican en 33.
Según el último Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015 de la OIT, las principales razones de la brecha se corresponden con una subestimación del trabajo de las mujeres y la segregación sexual que canaliza a las mujeres hacia puestos de menor valor agregado. Además, también tienen peso la estructura de salarios del país (que puede estar construida con foco en trabajadores de sectores dominados por hombres), la visión de las mujeres como personas económicamente dependientes, y la idea de que se encuentran en sectores no organizados o no representados en sindicatos.
La disparidad salarial tiene un costado “explicado”, es decir relacionado con características como el el nivel de educación o la cantidad de horas trabajadas, y una parte "inexplicada", que muestra la existencia de una discriminación en el mercado laboral. Según la OIT, si se suprimiese la desventaja salarial irracional, la brecha se invertiría en muchos países.
Bernardo Hidalgo, especialista en Recursos Humanos y presidente de la consultora Hidalgo & Asociados, señaló que "es muy difícil identificar la diferencia exacta entre los salarios, pero todo el mundo sabe que para puestos iguales los hombres cobran más que las mujeres". En su análisis, en el país el escenario es un producto de "una discriminación atada al hecho de que tradicionalmente la mujer no fue observada en el mercado laboral como sostén de familia sino como un complemento de ingresos para el hogar".
El salario mediano es aquel que se encuentra justo en el medio de todos los salarios ordenados de menor a mayor y sirve para representar la situación laboral mejor que el salario promedio, ya que la heterogeneidad del mercado lleva a que este último se vea muy influido por los valores extremos. Así, cada segmento de la sociedad queda dividido en dos grupos, con lo que la mitad de la fuerza laboral masculina gana menos de $6.000 por mes y la mitad de la femenina menos de $ 4.000.Tomando en cuenta todos los ocupados remunerados, esa división se da en $ 5.000 mensuales.
La media de horas trabajadas semanalmente por ambos sexos explica parte de la distancia entre los ingresos, ya que los hombres se anotan con 43 horas semanales, mientras que al tercer trimestre de este año las mujeres se ubican en 33.
Según el último Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015 de la OIT, las principales razones de la brecha se corresponden con una subestimación del trabajo de las mujeres y la segregación sexual que canaliza a las mujeres hacia puestos de menor valor agregado. Además, también tienen peso la estructura de salarios del país (que puede estar construida con foco en trabajadores de sectores dominados por hombres), la visión de las mujeres como personas económicamente dependientes, y la idea de que se encuentran en sectores no organizados o no representados en sindicatos.
La disparidad salarial tiene un costado “explicado”, es decir relacionado con características como el el nivel de educación o la cantidad de horas trabajadas, y una parte "inexplicada", que muestra la existencia de una discriminación en el mercado laboral. Según la OIT, si se suprimiese la desventaja salarial irracional, la brecha se invertiría en muchos países.
Bernardo Hidalgo, especialista en Recursos Humanos y presidente de la consultora Hidalgo & Asociados, señaló que "es muy difícil identificar la diferencia exacta entre los salarios, pero todo el mundo sabe que para puestos iguales los hombres cobran más que las mujeres". En su análisis, en el país el escenario es un producto de "una discriminación atada al hecho de que tradicionalmente la mujer no fue observada en el mercado laboral como sostén de familia sino como un complemento de ingresos para el hogar".

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